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Esta semana, representantes del CACIF, Fundesa y el Comisionado Presidencial para el Desarrollo Urbano, han sido invitados a participar como panelistas en un evento organizado por el Consejo de las Américas sobre Guatemala, titulado: Creando una ruta para el crecimiento. En dicho evento, tendremos la oportunidad de dar a conocer los retos y oportunidades que presenta nuestro país, para atraer más inversión, generar oportunidades de desarrollo y contribuir al bienestar de todos los guatemaltecos.

 

En la misma descripción del foro podemos leer cómo nos ven desde Washington D.C., como uno de los países del Triángulo Norte de Centroamérica que presenta serios desafíos, aun y cuando ha existido voluntad de apoyo y buena intención por parte de la comunidad internacional. Reconocen también cómo la participación del sector privado y del Gobierno, son críticas para buscar soluciones conjuntas a los problemas que aquejan a la sociedad y que se deben establecer mecanismos mínimos que permitan al Estado cumplir con sus funciones. 

 

La discusión, que podrá servir como ejemplo para otros países de Centroamérica, será una plataforma de diálogo importante, para que desde una óptica empresarial y en un foro que en su mayoría está compuesto por inversionistas, se pueda visualizar el esfuerzo que se realiza desde Guatemala para avanzar como país y atender los temas relacionados a la competitividad, infraestructura, salud, educación, seguridad, medio ambiente y transparencia en la administración de los recursos. Temas que son críticos para continuar avanzando en generar mayor desarrollo económico y social. 

 

La oportunidad de contar con representantes de organizaciones públicas y privadas, así como asesores de diferentes funcionarios en un evento de alto nivel en Washington D.C. nos debe llenar de orgullo como guatemaltecos, que finalmente seamos nosotros quienes estamos contando la historia del desarrollo de nuestro país y a la vez planteando soluciones concretas para resolverlos. 

 

El tema central de discusión sobre cómo elevar la productividad de las denominadas ciudades intermedias por ejemplo, conlleva retos importantes para elevar la carga tributaria y mejorar la inversión de los recursos públicos, que nos permita aumentar la inversión en infraestructura necesaria para conectar a las ciudades y sus habitantes. 

 

Implica también demostrar que como guatemaltecos, tenemos las herramientas necesarias para invertir a través de alianzas público­privadas en carreteras, trenes, puertos y aeropuertos, que ayuden a que tengamos ciudades interconectadas y mayor tecnología para afrontar los desafíos de una economía cada vez más interconectada globalmente.

@jczapata_s

Más información: http://www.as­coa.org/events/guatemala­creating­path­growth 

  

La noticia de la tragedia que sucedió en Hogar Seguro Virgen de la Asunción el miércoles pasado, trascendió nuestras fronteras y ha conmocionado a muchos alrededor del mundo. Por mi parte, me solidarizo con las familias de las víctimas y las sobrevivientes. Sin embargo, mientras nuestra atención va de crisis en crisis, tras bambalinas suceden cosas sumamente importantes y trascendentales. 

 

Muchos nos hemos conmovido ante esta terrible tragedia. No obstante, veo que, mientras un grupo de personas han pasado del sentimiento a la acción, otro grupo ha tomado una postura totalmente contraria y busca hacer leña del árbol caído. Algunos guatemaltecos se han activado para atender a las sobrevivientes del incendio, donando sangre u otro insumo, o bien brindando algún tipo de apoyo. Pero existen otros que se han dedicado a buscar réditos políticos, convocando a marchas en redes sociales, desprestigiando y dividiendo. Cabe mencionar que, en los hospitales a los que llegaron las niñas para ser tratadas, sí hubo medicinas para atenderlas, inclusive suficientes membranas de piel para cicatrizar las quemaduras. Sorprenden muchísimo las reacciones de aprovechamiento político de un lamentable evento como este. 

 

Quiero dejar muy claro que en ningún momento estoy diciendo que dejemos pasar por alto la terrible muerte de estas niñas ni tampoco que excusemos a los responsables directos. Ciertamente se deben aducir responsabilidades y aplicar la justicia. Pero el problema de fondo es uno de capacidad de gestión e institucionalidad desde el Estado. Vivimos en un país que se encuentra gravemente enfermo. Un Estado raquítico, desfinanciado y devastado por 20 años de administraciones cada vez más depredadoras. ¡No podemos más! Urge concretar una hoja de ruta que defina un proyecto común a largo plazo cuyo fin sea reconstruir nuestra nación y sacarla adelante. Al igual que un Hogar Seguro en crisis, también hay un Sistema Penitenciario desbordado, un Sistema Educativo que no da la talla, un Sistema de Salud que no rinde como debería, un Congreso con intenciones dudosas y la lista sigue. ¿Qué vamos a hacer los guatemaltecos al respecto? ¿Atenderemos los problemas de raíz o seguiremos apagando los fuegos de emergencia?

 

Como mencioné, mientras la atención del país se ocupa por la crisis de turno, detrás del telón suceden cosas que deberían preocuparnos. Los ciudadanos no podemos bajar nuestra guardia. ¿Estamos enterados de lo que está pasando en el Congreso de nuestra República? Estos últimos días, algunos de nuestros diputados se han dado la tarea de proponer iniciativas de ley con dudosas intenciones. Una de ellas es la iniciativa titulada “Ley de libre asociación del diputado”. Esta pretende favorecer el transfuguismo de los diputados, modificando el Artículo 50 de la Ley Orgánica del Organismo Legislativo, con el argumento de que atenta contra la libertad de asociación. Esta ley, en esencia, se roba nuestro voto. Es muy sencillo, si los ciudadanos no tenemos la libertad de escoger a nuestros diputados de forma personal, ellos tampoco deben tener la libertad de cambiar nuestro voto. Los guatemaltecos votamos por los partidos, no por los diputados.

 

Por otro lado, ¿qué está pasando en la Corte de Constitucionalidad y en la Corte Suprema de Justicia? ¿En qué están nuestros Magistrados? ¿Qué resoluciones han llevado a cabo? Hace algunas semanas, la CC y la CSJ fallaron a favor de once alcaldes que, además de fungir como funcionarios públicos, son contratistas del Estado. A pesar de que el Tribunal Supremo Electoral los excluyó de sus cargos en 2016, regresarán a sus funciones luego de que la CC y la CSJ los ampararon. Vale la pena recordarles que, el Artículo 45 del Código Municipal, establece que no pueden fungir como alcalde, síndico o concejal, aquellas personas que presten servicios públicos, contratos, concesiones o suministros, con o por cuenta del municipio. A mi criterio, vemos una CC con fallos muy cuestionados, como el retroceso de 15 meses en el caso Siekavizza, por el amparo otorgado a Roberto Barreda y la suspensión de las hidroeléctricas Oxec, tema del cual ya he escrito anteriormente. 

 

Lamento profundamente este duro golpe a la niñez y juventud guatemalteca. Aplaudo a los guatemaltecos que se han unido para buscar prontas soluciones a esta tragedia. Una luz de esperanza ilumina nuestro camino cuando unimos esfuerzos para resolver los problemas del país. La pregunta es, ¿cómo contagiamos esa solidaridad con sentido de urgencia para resolver las demás problemáticas que atañen a nuestra Guatemala? Todos los guatemaltecos tenemos la obligación de involucrarnos en el proceso de reconstrucción de nuestro país. www.salvadorpaiz.com @salva_paiz 

 

 

Antes que nada quiero aprovechar este espacio para mostrar todo mi respeto y solidaridad, hacia las familias de las víctimas de la terrible tragedia ocurrida la semana pasada. La muerte de 40 menores de edad que estaban a cargo de una institución del Estado, nos debe mover a todos a que se exija justicia. Claramente no existían o no se cumplieron los protocolos necesarios para resolver las emergencias que podrían ocurrir. 

 

En momentos como los que vivimos, los hechos ocurridos en el Hogar “Seguro” Virgen de la Asunción nos deben hacer reflexionar sobre la terrible precariedad de las instituciones públicas, la negligencia en la que pueden caer personas por las miles de responsabilidades que tienen a su cargo para las cuales, no solo no cuentan con los recursos suficientes, sino muchas veces no tienen el personal con las competencias adecuadas para cumplir sus funciones. En Guatemala tenemos una Constitución Política de la República y leyes que le otorgan a las instituciones del Estado varias acciones y responsabilidades. Lo primero que se me viene a la mente es ¿qué pasa con los cientos de municipios donde el Estado no tiene ni siquiera presencia?, ¿estarán condenados a tener menos derechos que el resto de guatemaltecos? Muchos municipios hoy no tienen ni siquiera servicios de agua entubada, drenajes, energía eléctrica, salud primaria básica, centros educativos o puntos de acceso a la justicia. 

 

Podemos ir cien veces a la plaza a manifestar nuestro descontento, pero hasta que no seamos todos corresponsables de entender que los impuestos que pagamos como individuos no son suficientes, nuestras expresiones quedan en un muro de los lamentos que en nada nos permite avanzar como sociedad.

 

Seamos capaces de reconocer que todo lo que los diferentes Congresos a lo largo de la historia y lo que se le sigue demandando al Estado cuesta una cantidad importante de quetzales. Y ese costo, no puede seguir viniendo de un pequeño grupo como ahora, en donde el dos por ciento de los contribuyentes aportan el noventa y cinco por ciento de la recaudación. 

 

Hasta que no analicemos sobre el tamaño de Estado que queremos y las responsabilidades que estamos cargándole a las instituciones que hoy se financian únicamente con el 10.4 por ciento de lo que producimos, no vamos a salir adelante. Por ello, cuando alguien te recrimine por todo aquello que el Estado hoy no está cumpliendo preguntémonos ¿estamos dispuestos a contribuir más para su financiamiento? De lo contrario, empecemos a pensar mejor qué cosas no debería hacer el Estado y que estarían mejor si fueran llevadas a cabo por parte de instituciones privadas.

@jczapata_s 


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